«No puedo devolverte los pies que tenías a los 20 años. Pero sí puedo ayudarte a volver a caminar sin medir cada paso —y frenar lo que puedes perder en los próximos meses si no haces nada.«
Dr. Félix López — Cirujano Antiprótesis
Cuando llevas meses buscando dónde sentarte antes de que el dolor te obligue, calculando kilómetros en cada viaje, o renunciando a planes porque el pie o el tobillo ya no te responden… es el momento de plantearse qué opciones tienes antes de vaya a más.
Estas tres pruebas te dan una orientación sobre el estado actual de tu tobillo. Hazlas sin forzar. Si aparece dolor intenso, para.
Baja un tramo de escaleras o una cuesta a ritmo normal. ¿Aparece dolor en el tobillo? ¿Necesitas la barandilla para apoyarte?
Eleva una pierna y mantén el equilibrio sobre la otra durante 30 segundos, junto a una pared por si necesitas apoyo. ¿Hay dolor marcado, inestabilidad o necesitas apoyarte antes de tiempo? Repite con la otra pierna.
Haz el gesto de ponerte en cuclillas para coger un objeto del suelo. ¿Hay dolor o rigidez al bajar o subir? ¿Necesitas apoyarte con las manos?
Guía orientativa. No sustituye una valoración médica.
Si has sentido dolor, rigidez o inestabilidad en estas pruebas,
hay una lesión que está avanzando.
Pero eso no significa que la cirugía sea inevitable.
Hay una forma de envejecer veinte años de golpe sin cumplirlos.
Es cuando empiezas a entrar a los sitios buscando dónde hay una silla cerca. Cuando apartas los planes de viaje porque no sabes si los pies aguantarán. Cuando el paseo con tu pareja se convierte en una negociación sobre cuántos metros más.
Cuando dejas de esquiar, de correr, de hacer deporte —no porque no quieras, sino porque el tobillo ya no te lo permite.
Eso no es vejez. Es un pie o tobillo que está fallando.
La vejez no tiene solución. El pie y el tobillo, en muchos casos, sí.
Lo más cruel es que el deterioro es progresivo. Lo que hoy es una molestia al bajar escaleras puede convertirse en dolor crónico que no cede ni en reposo. Y cuanto más se cronifica, más difícil se vuelve revertirlo.
La ventana para actuar existe. Pero se va cerrando.
El pie y el tobillo son una estructura compleja —26 huesos, 33 articulaciones, más de 100 tendones y ligamentos. Un diagnóstico preciso con exploración clínica y ecografía de alta resolución es el primer paso imprescindible.
Las patologías más frecuentes que trato:
El desgaste del cartílago articular del tobillo produce dolor al caminar, rigidez matutina y limitación progresiva del movimiento. A diferencia de la rodilla o la cadera, la prótesis de tobillo tiene resultados menos predecibles y una vida útil más corta. Por eso la preservación articular es especialmente importante aquí. El PRP intraóseo e intraarticular puede frenar el deterioro significativamente en fases leves y moderadas.
El dolor en la planta del pie, especialmente al dar los primeros pasos por la mañana, es la señal más característica. Es la patología de pie más frecuente —y una de las que mejor responde al PRP ecoguiado. En fases iniciales y moderadas, el tratamiento ortobiológico resuelve el problema sin cirugía en la mayoría de casos.
El tendón de Aquiles es el más potente del cuerpo, pero también uno de los más castigados. La tendinitis —inflamación aguda— y la tendinopatía —degeneración crónica— producen dolor en la parte posterior del tobillo que empeora con la actividad. Tratadas a tiempo con PRP intratendinoso ecoguiado, evitan la progresión a rotura. Una rotura del tendón de Aquiles es una lesión grave que requiere cirugía y meses de recuperación —algo que se puede evitar actuando antes.
Un engrosamiento del nervio entre los dedos del pie que produce dolor, ardor y entumecimiento en el antepié, especialmente al caminar con calzado estrecho. El tratamiento con infiltración ecoguiada —corticoide o PRP según el caso— resuelve la mayoría de casos sin necesidad de cirugía.
Los tendones peroneos estabilizan el tobillo lateralmente. Su degeneración —por uso repetitivo, esguinces de repetición o sobreuso deportivo— produce dolor en la cara externa del tobillo. Responde bien al PRP ecoguiado en fases sin rotura completa.
Un conflicto mecánico entre los huesos del tobillo que produce dolor al flexionar el pie hacia arriba —al subir escaleras, al hacer sentadillas o en deportes como el esquí. En fases moderadas puede tratarse con infiltración ecoguiada. Cuando hay formaciones óseas que lo mantienen, la artroscopia de tobillo mínimamente invasiva resuelve el problema con una recuperación de 4 a 6 semanas.
Quiero una valoración precisa antes de operar
Hay algo que pocas veces se explica con claridad:
el éxito del tratamiento ortobiológico depende directamente del estado en que se encuentra la articulación o el tendón cuando se interviene.
En fases tempranas y moderadas, el tejido responde bien. Los factores de crecimiento encuentran un entorno biológico receptivo.
En fases avanzadas, el margen se reduce. El desgaste estructural limita lo que la biología puede reparar.
Cuanto antes se actúa, más opciones hay. Y mejores resultados se obtienen con cualquiera de ellas.
El principio que guía mi práctica: agotar todas las alternativas biológicas antes de recurrir a una cirugía mayor.
Para las lesiones de pie y tobillo, esto significa:
Resultado: en la mayoría de pacientes con lesiones de pie y tobillo, este enfoque permite recuperar la función, eliminar el dolor y evitar o retrasar una cirugía agresiva.
Desde muy pequeño quería ser cirujano plástico.
Sin embargo, siempre fui muy deportista y las lesiones marcaron mi adolescencia y juventud. Primero un ligamento cruzado. Dos años después, el otro. Luego llegó el hombro. Con solo 24 años ya sabía lo que era vivir con dolor, pasar por rehabilitación y tener miedo a no volver a moverte igual.
Aquella experiencia me permitió conocer la Traumatología desde el otro lado, como paciente. Y cuanto más tiempo pasaba, más me daba cuenta de que aquello no era una casualidad.
Era como si el universo me estuviera enviando señales una detrás de otra. Mirando atrás, creo que aquellas lesiones me llevaron exactamente donde tenía que estar.
Por eso, cuando terminé la carrera de Medicina, entendí que mi camino no estaba en la cirugía plástica. Mi lugar estaba en la Traumatología, ayudando a otras personas a recuperar su movilidad, su calidad de vida y sus propias articulaciones.
Y cuando terminé la residencia, me encontré con demasiadas prótesis innecesarias. Demasiadas personas que podrían haber evitado llegar a ese punto.
Ahí nació la filosofía Antiprótesis.
Con un objetivo claro:
Retrasar durante (muchos) años —e incluso evitar— una prótesis cuanto sea posible.
Un especialista de primer nivel.
No hace falta llegar al punto de no retorno. Si todavía estás a tiempo, la diferencia entre actuar hoy y esperar seis meses puede ser determinante.
Deja tu email y recibe en tu buzón las opciones reales que tienes para preservar tus pies antes de que la ventana de oportunidad se cierre.
En la mayoría de casos, sí. La fascitis plantar responde muy bien al PRP ecoguiado, especialmente cuando se trata antes de que se cronifique. El protocolo incluye entre 1 y 3 infiltraciones, sin inmovilización, con recuperación en días. La cirugía se reserva para los casos que no responden a ningún tratamiento conservador —que son una minoría.
Es la señal de que hay degeneración tendinosa que puede progresar a rotura si no se trata. El PRP intratendinoso ecoguiado, combinado con rehabilitación específica, puede resolver el problema y evitar que llegues a una rotura —que sí requiere cirugía y meses de recuperación. Cuanto antes se actúa, mejor.
No necesariamente. La infiltración ecoguiada —con corticoide o PRP según el caso— resuelve la mayoría de neuromas de Morton sin necesidad de extirpación quirúrgica. Solo cuando el nervio está muy engrosado y no responde al tratamiento conservador se plantea la cirugía.
Depende del tipo de tratamiento y de la aseguradora.
Los tratamientos biológicos avanzados — terapias celulares, PRP, ácido hialurónico de alta densidad — no están cubiertos por los seguros médicos convencionales en España. Son tratamientos privados.
La artroscopia preservadora sí puede estar cubierta dependiendo de la aseguradora y del tipo de intervención. Se aclara en la valoración previa.
Si tienes un seguro de reembolso, es posible recuperar parte del coste según las condiciones pactadas con tu aseguradora. En ese caso, emitimos factura detallada para que puedas tramitarlo directamente con ella.
Cuando el desgaste articular es total y el dolor es incapacitante en reposo. Pero ese punto es más tardío de lo que muchos pacientes creen. En fases leves, moderadas e incluso algunas avanzadas, todavía existe margen real para intervenir. La única forma de saberlo es una valoración clínica con exploración y ecografía actualizada.
El momento de actuar es antes
de que no quede más opción
Seguir calculando cada paso no es una estrategia. Es dejar que el deterioro avance mientras la ventana de oportunidad se cierra.
Si todavía estás a tiempo, la primera consulta es el paso más importante que puedes dar.
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