Bajar escaleras sin pensar. Agacharte a recoger algo del suelo. Levantarte del sofá de un salto. Hacer tu deporte favorito. Salir a caminar sin calcular cuánto aguantarás.
Hay un momento en que dejas de hacer cosas sin darte cuenta.
Primero evitas las escaleras cuando hay ascensor.
Luego calculas dónde sentarte para no tener que levantarte con esfuerzo.
Después dejas de salir a correr, a caminar, a jugar con tus hijos o tus nietos.
Estás aprendiendo a convivir con el dolor.
Nadie lo ha invitado, pero le das cada vez más espacio.
Y, al hacerlo, vas resignándote a dejar de vivir como tú quieres.
Si reconoces esto, tu rodilla te está diciendo algo.
Y cuanto antes la escuches, antes puedes volver a ser el de siempre.
Haz estas tres pruebas para saber si tu rodilla todavía tiene
margen de mejora con tratamiento ortobiológico.
Ponte frente a una cajonera baja o coloca un objeto en el suelo. Haz el gesto de ponerte en cuclillas para cogerlo. ¿Hay dolor o rigidez al bajar o subir? ¿Necesitas apoyarte con las manos para levantarte?
Ponte de rodillas sobre una esterilla. Intenta levantarte hasta ponerte de pie. ¿Notas dolor marcado o bloqueo? ¿Escuchas que tus rodillas crujen? ¿Sientes el roce en la articulación al hacer el movimiento?
Baja un tramo de escaleras o una cuesta a ritmo normal. ¿Aparece dolor en la rodilla? ¿Necesitas la barandilla para apoyarte?
Guía orientativa. No sustituye una valoración médica.
Si has sentido dolor, rigidez o has necesitado apoyarte en algo
para hacer alguna de estas pruebas, tu rodilla tiene desgaste.
Pero eso no significa que la prótesis sea inevitable.
Significa que hay que actuar antes de que lo sea.
Hay pacientes que prefieren esperar.
Que piensan que tampoco es para tanto.
Que confían en que mejorará solo.
Que están esperando el turno en la mutua o en la seguridad social.
Los entiendo. Y no los juzgo.
Pero este proyecto no está pensado para ellos.
Está pensado para los que ya no están dispuestos a seguir cediendo terreno.
Para los que saben exactamente qué han dejado de hacer desde que la rodilla empezó a fallar.
Para los que tienen claro que su movilidad no es un lujo —es lo que les permite seguir siendo ellos mismos.
Si te reconoces, eres, exactamente, a quien mejor puedo ayudar.
No puedo devolverte las rodillas que tenías a los 15 años.
Pero puedo ayudarte a recuperar lo que perdiste tras la lesión.
Y puedo frenar lo que perderías en los próximos años si no haces nada.
Eso es lo que hace la medicina regenerativa cuando se aplica a tiempo:
No milagros. Años recuperados.
Cuando terminé la carrera, iba para cirujano plástico.
Hasta que me lesioné.
Varias veces. Primero un ligamento cruzado. Dos años después, el otro. Luego el hombro. Tenía 24 años y ya sabía lo que era vivir con dolor y con miedo a no volver a moverme igual.
Por eso elegí Traumatología. Y cuando terminé la residencia, me encontré con demasiadas prótesis innecesarias. Demasiadas personas que podrían haber evitado llegar a ese punto.
Ahí nació la filosofía Antiprótesis.
Con un objetivo claro:
Retrasar durante (muchos) años —e incluso evitar— una prótesis cuanto sea posible.
Un especialista de primer nivel.
Deja tu email y te cuento qué opciones reales tienes para recuperar tu rodilla antes de que la ventana se cierre.
Un correo al día durante dos semanas. Solo la información clave para que puedas decidir con criterio qué hacer con tu lesión.
Si ya lo tienes claro
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