El 2 de octubre, El Mundo publicó en su suplemento Yodona una entrevista con el Dr. Félix López Martín sobre una de las tendencias de bienestar que más ha crecido este año: el calzado minimalista o barefoot, saltando del entrenamiento sobre hierba al asfalto de la ciudad.
La conversación empieza por los pies y acaba, como suele, en otro sitio.
Lo que se está viendo en consulta
La moda tiene un efecto rebote que ya se nota en traumatología: fascitis plantares, tendinopatías del Aquiles y sobrecargas en personas que han cambiado de calzado de un día para otro. El Dr. López señala que el error no está tanto en la zapatilla como en la velocidad del cambio: la musculatura y los tendones de alguien que lleva cuarenta años caminando con amortiguación no están preparados para asumir de golpe unas exigencias distintas.
Su recomendación es una transición medida en meses, no en días, empezando por periodos de quince o treinta minutos y observando cómo responde el cuerpo. Y una advertencia que repite: no normalizar el dolor pensando que forma parte de la adaptación.
Si has llegado hasta aquí con molestias que ya se han instalado, en la consulta tratamos específicamente la fascitis plantar y la tendinitis del Aquiles.
Ni milagro ni enemigo
El Dr. López no descalifica la tendencia. Reconoce que el calzado minimalista puede favorecer el fortalecimiento de determinados músculos del pie y que ha servido para algo valioso: que la gente se acuerde de que tiene pies. Lo que rechaza es el salto de ahí a las promesas grandes.
«Lo que no podemos decir es que sea mejor para todo el mundo o que vaya a evitar lesiones y prevenir la artrosis»
El giro: no es la zapatilla
La parte más interesante de la entrevista es donde deja de hablar de calzado.
«Estamos viviendo una auténtica epidemia de atrofia de glúteos»
Pasamos tantas horas sentados que hemos desatendido una de las musculaturas más importantes para caminar. El glúteo medio estabiliza la pelvis y controla el movimiento de la pierna, y eso determina cómo trabaja la rodilla. De ahí su insistencia en el ejercicio de fuerza antes que en el modelo de zapatilla.
Es el mismo razonamiento que ordena toda su práctica: el aparato locomotor funciona como una cadena, y cuando alguien llega con dolor de rodilla no basta con mirar la rodilla. Hay que estudiar cómo camina, cómo apoya, qué musculatura tiene y qué se puede corregir antes de que el daño sea estructural. Eso es preservación articular: actuar sobre los factores que están deteriorando la articulación mientras todavía hay articulación que defender.
¿Tienes molestias que no terminan de irse?
Si el dolor lleva semanas, va a más o te despierta por la noche, merece la pena estudiarlo antes de que avance. Puedes solicitar una consulta con el Dr. Félix López.
Entrevista completa de Gema García Marcos publicada en El Mundo (Yodona), 2 de octubre de 2026.
