Medicina Regenerativa Avanzada para la Rodilla
«Quitar menisco es fácil. Lo difícil es conservarlo. Cada centímetro de menisco que se extrae es cartílago que se deteriora más rápido. El PRP es una oportunidad para que el menisco se repare — antes de que la meniscectomía sea inevitable.»
Dr. Félix López — Cirujano Antiprótesis
El menisco no es solo un amortiguador. Es un estabilizador, un distribuidor de carga y un protector del cartílago articular.
Cuando funciona bien, distribuye las fuerzas que recibe la rodilla de forma homogénea. Cuando se daña o se extrae, esa distribución se altera — y el cartílago articular empieza a soportar más carga de la que puede tolerar.
Eso explica por qué las meniscectomías — las cirugías en que se extrae parte del menisco dañado — tienen consecuencias a largo plazo que durante décadas se infravaloraron: el riesgo de artrosis de rodilla se multiplica de forma significativa en los años siguientes a la intervención. Cuanto más menisco se extrae, mayor es el riesgo.
El problema es que muchas lesiones meniscales se tratan quirúrgicamente antes de explorar alternativas. Y hay roturas — especialmente las degenerativas en la zona avascular del menisco, frecuentes en personas mayores de 40 — donde la cirugía de extracción no es la única opción ni necesariamente la mejor.
El PRP no es una solución para todas las lesiones meniscales. Pero en los casos adecuados, puede estabilizar la lesión, reducir el dolor y preservar tejido meniscal que, una vez extraído, no vuelve.
El PRP está especialmente indicado cuando:
No está indicado en roturas completas del tendón rotuliano que requieren reparación quirúrgica urgente.
No todas las lesiones meniscales responden igual al PRP. La indicación depende del tipo de rotura, su localización, el grado de degeneración del tejido y el estado del cartílago articular circundante.
Una rotura traumática en zona vascular en un paciente joven tiene un pronóstico biológico diferente al de una rotura degenerativa en zona avascular en un paciente de 55 años con artrosis moderada asociada.
El valor añadido del Dr. Félix López en este contexto es precisamente ese: como cirujano que ha visto el interior de la rodilla desde el quirófano, tiene criterio real para determinar cuándo el PRP tiene indicación y cuándo la lesión requiere valoración quirúrgica.
No es lo mismo indicar PRP desde una clínica de infiltraciones que indicarlo desde una unidad de preservación articular donde saben cuándo operar y cuándo no.
La aplicación ecoguiada permite depositar el PRP en la zona perimeniscal adecuada para maximizar el contacto con el tejido meniscal dañado.
El PRP para lesiones meniscales es ambulatorio. Sin hospitalización, sin anestesia general. Extracción de sangre, centrifugación y aplicación ecoguiada en la misma visita.
Tras la infiltración, puede haber mayor sensibilidad local durante 48-72 horas. Se recomienda reducir la carga sobre la rodilla durante esos días.
A partir de la primera semana, retoma la actividad de forma progresiva. La mejoría empieza a notarse entre las 4 y las 8 semanas. Los resultados se consolidan entre los 2 y los 4 meses.
El protocolo puede incluir una o dos sesiones adicionales según la evolución.
El PRP está especialmente indicado en lesiones meniscales cuando:
No está indicado en roturas complejas con bloqueo mecánico de la rodilla que requieren intervención quirúrgica urgente, ni en casos donde la meniscectomía es inevitable por la extensión o tipo de rotura.
El PRP tiene un límite.
En roturas complejas con bloqueo mecánico de la rodilla o cuando la lesión requiere intervención quirúrgica urgente, el PRP no es la primera línea de actuación.
En esos casos, el PRP puede tener un papel — pero como parte de una estrategia combinada, no como tratamiento principal.
El criterio para saber en qué punto está cada paciente y qué paso corresponde en cada momento — eso es exactamente lo que aporta un cirujano especializado en preservación articular.
Lo que puede venir después del PRP cuando no es suficiente:

Aportan un estímulo regenerativo más potente. Son el siguiente escalón cuando el PRP ha dejado de producir el efecto esperado o cuando la degeneración es demasiado avanzada.

Es el paso que añade precisión quirúrgica: limpiar el tejido dañado e implantar un andamiaje biológico directamente sobre la lesión meniscal.
El PRP no produce efecto inmediato. La respuesta biológica se desarrolla a lo largo de semanas.
La mayoría de pacientes empieza a notar mejoría entre las 4 y las 8 semanas. Los resultados se consolidan entre los 2 y los 4 meses.
Lo que mejora habitualmente: reducción del dolor al caminar, bajar escaleras y al incorporarse, mejor tolerancia a la actividad física, reducción de la inflamación crónica de la rodilla.
Lo que no cambia: el tejido meniscal destruido no se regenera. El PRP actúa sobre el tejido viable que queda — no reconstruye lo que ya no existe.
Cada semana que pasa sin tratamiento, la degeneración meniscal avanza y el cartílago circundante se deteriora más rápido.
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No hace falta llegar al punto de no retorno. Si todavía estás a tiempo, la diferencia entre actuar hoy y esperar seis meses puede ser determinante.
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Una valoración con resonancia magnética actualizada determina si tu lesión tiene indicación de PRP o si requiere valoración quirúrgica.
Consulta Antiprótesis en Madrid
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