Medicina Regenerativa · Codo
«La epicondilitis crónica no es una inflamación que necesita reposo — es una degeneración que necesita un estímulo biológico para repararse. Esa diferencia explica por qué los antiinflamatorios no funcionan a largo plazo.»
Dr. Félix López — Cirujano Antiprótesis
La epicondilitis lateral — el llamado codo de tenista — es una de las tendinopatías más frecuentes y más infravaloradas. Empieza con dolor en el epicóndilo lateral del codo al coger objetos, al apretar la mano o al extender la muñeca. Muchos pacientes lo tratan con reposo, antiinflamatorios y fisioterapia y mejoran temporalmente.
El problema aparece cuando el dolor vuelve una y otra vez. Cuando llevas meses — o años — con el mismo ciclo de mejora y recaída sin resolución definitiva.
En ese punto, ya no estás ante una inflamación. Estás ante una tendinopatía degenerativa: el tendón del extensor carpi radialis brevis — el tendón afectado en la epicondilitis — ha sufrido microrroturas repetidas que no han cicatrizado correctamente. El tejido se ha vuelto fibrótico, con zonas de degeneración mucoide y pérdida de la arquitectura del colágeno.
Los antiinflamatorios no sirven porque no hay inflamación activa que tratar. Los corticoides pueden reducir el dolor a corto plazo pero aceleran la degeneración a largo plazo — y tienen un límite de aplicaciones antes de comprometer la integridad del tendón.
Si no se actúa con biología, el tejido sigue deteriorándose. El dolor se vuelve constante, no solo con el esfuerzo. En los casos más avanzados, puede haber una rotura parcial que requiere cirugía — sobre un tendón ya degenerado, con peores resultados y recuperación más larga.
El PRP aporta al tendón degenerado los factores de crecimiento que reactivan el proceso de reparación que el tejido ya no puede iniciar espontáneamente:
En epicondilitis crónica resistente a tratamiento conservador, el PRP produce mejoras significativas en dolor y función que los tratamientos previos no habían conseguido. Los estudios con mayor seguimiento muestran resultados superiores a los corticoides a partir de los 6 meses — con la ventaja adicional de no deteriorar el tejido.
La zona de degeneración en la epicondilitis se localiza en la inserción del tendón del extensor carpi radialis brevis en el epicóndilo. Es un área pequeña y precisa.
Sin guía ecográfica, la infiltración se aplica de forma aproximada en la zona del epicóndilo. El concentrado puede no alcanzar la zona exacta de degeneración.
Con guía ecográfica en tiempo real, el Dr. Félix López identifica la zona de degeneración — visible como área hipoecoica en la ecografía — y deposita el PRP directamente sobre el tejido dañado. La precisión determina el resultado.
El PRP para epicondilitis es ambulatorio. Sin hospitalización, sin anestesia general. Extracción de sangre, centrifugación y aplicación ecoguiada en la misma visita.
Tras la infiltración, es habitual un período de mayor dolor local durante 48-72 horas — es la respuesta inflamatoria que el PRP desencadena para iniciar la reparación. Durante esos días se recomienda evitar actividades que carguen el codo.
A partir de la primera semana, retoma la actividad de forma progresiva. La mejoría empieza a notarse entre las 4 y las 8 semanas. Los resultados se consolidan entre los 2 y los 4 meses.
El protocolo habitual incluye 3 sesiones espaciadas 2 semanas entre allas. En tendinopatías crónicas, pudiera requerir de alguna sesión más de refuerzo. La progresión al ejercicio se coordina con el protocolo de fisioterapia excéntrica.
El PRP está especialmente indicado cuando:
No está indicado como primera línea — el tratamiento conservador debe aplicarse correctamente primero.
El PRP no produce efecto inmediato. Los primeros días tras la infiltración pueden ser más dolorosos — es parte del proceso biológico.
La mayoría de pacientes empieza a notar mejoría entre las 4 y las 8 semanas. Los resultados se consolidan entre los 2 y los 4 meses. En los casos con mejor respuesta — epicondilitis de menos de 12 meses de evolución — la resolución puede ser completa.
Lo que mejora habitualmente: reducción o desaparición del dolor al coger objetos y al extender la muñeca, recuperación de la fuerza de agarre, capacidad de retomar actividad deportiva y laboral.
Lo que no cambia: el tejido con degeneración muy avanzada o calcificaciones extensas responde peor. El PRP mejora el entorno biológico pero no reconstituye un tendón con pérdida estructural severa.
«Muy buen profesional. Cuando hablas con él se nota que sus conocimientos son muy amplios y que tiene mucha pasión por lo que hace. 100% recomendable con todo tipo de público y especialmente en deportistas como es mi caso.»
El Dr. Félix López, directo y transparente, me evito una cirugía mayor. Fui para una segunda opinión, y donde todo el mundo me recomendaba operar, el me trató con infiltraciones y plasma, consiguiendo una recuperación asombrosa. He conseguido practicar deporte como antes de la lesión. 100% PROFESIONAL
No hace falta llegar al punto de no retorno. Si todavía estás a tiempo, la diferencia entre actuar hoy y esperar seis meses puede ser determinante.
Deja tu email y recibe en tu buzón las opciones reales que tienes para preservar tu codo antes de que la ventana de oportunidad se cierre.
Sí. Los corticoides reducen el dolor a corto plazo pero no reparan el tejido degenerado — y con el tiempo pueden deteriorarlo más aún. El PRP actúa de forma diferente: estimula la reparación del tendón en lugar de suprimir la respuesta biológica. Es el tratamiento indicado cuando los corticoides ya no producen el efecto esperado.
El protocolo habitual incluye 3 sesiones espaciadas 2 semanas entre allas. En tendinopatías crónicas, pudiera requerir de alguna sesión más de refuerzo. La progresión al ejercicio se coordina con el protocolo de fisioterapia excéntrica.
El PRP de alta precisión ecoguiado como parte de una estrategia regenerativa es un tratamiento privado y no está cubierto por los seguros médicos convencionales en España. Si tienes un seguro de reembolso, es posible recuperar parte del coste según las condiciones pactadas. En ese caso, emitimos factura detallada para que puedas tramitarlo directamente con tu aseguradora.
Durante los primeros días se recomienda evitar actividades que carguen el codo. A partir de la primera semana se retoma la actividad de forma progresiva. El retorno completo al trabajo o al deporte depende de la evolución.
Los primeros días después de la infiltración pueden ser más dolorosos — eso es normal y es parte del proceso biológico. La mayoría de pacientes empieza a notar mejoría entre las 4 y las 8 semanas. Los resultados se consolidan entre los 2 y los 4 meses.
Si llevas meses con el mismo dolor en el codo y los tratamientos anteriores no han funcionado, una valoración con ecografía determina si el PRP ecoguiado es la opción adecuada para tu caso.
Consulta Antiprótesis en Madrid
Utilizamos cookies propias y de terceros para el funcionamiento del sitio web. No recogemos datos personales mediante cookies. Puedes obtener más información en la Puedes consultar más información en nuestra Política de Cookies y nuestra Política de Privacidad.
