El 8 de octubre, Lecturas publicó una entrevista con el Dr. Félix López Martín, director de la Unidad de Preservación Articular del Hospital Memorial Publio Cordón, sobre cómo adaptar el ejercicio a partir de los cincuenta. El titular lo da una frase que desmonta la métrica más repetida de la última década.
Una cifra que vino del marketing
Los 10.000 pasos no salieron de un estudio clínico, y el Dr. López lo recuerda sin ceremonia: no son una cifra mágica, y no significa que hacer 8.000 no sirva y que al llegar a 10.000 uno empiece de pronto a hacer las cosas bien.
«Una persona que apenas hace 2.000 o 3.000 pasos al día puede mejorar muchísimo simplemente pasando a 5.000 o 6.000»
Lo que importa, dice, es de dónde parte cada uno, moverse más de lo que se movía y progresar. Y añade un matiz que la pulsera no registra: no todos los pasos valen igual. No es lo mismo pasear tranquilamente que caminar a un ritmo que ya obligue a respirar más rápido.
La señal que conviene mirar es la del día siguiente
Preguntado por cómo saber si una caminata ha sido demasiado, da un criterio que cualquiera puede aplicar sin aparatos.
«Si salgo a caminar una hora y después estoy dos días con dolor de rodilla, probablemente esa carga todavía sea excesiva. El ejercicio debe estimularnos, no castigarnos»
Y distingue con cuidado entre las agujetas —molestia muscular general que remite en pocos días— y lo que no debe normalizarse: un dolor localizado dentro de la articulación, que viene con inflamación o bloqueo, que va a más o que despierta por la noche. Ahí, dice, merece la pena parar y estudiar qué pasa.
El músculo, antes que la báscula
La entrevista insiste una y otra vez en el mismo punto, y es el que el Dr. López repite en todas sus apariciones: el músculo es el elixir de la juventud. No porque quite años, sino porque conservar fuerza es lo que permite seguir subiendo escaleras, levantándose de una silla y moviéndose sin depender de nadie. Y porque un músculo fuerte protege la articulación.
De ahí que proponga cambiar la pregunta a partir de los cincuenta.
«No deberíamos preguntarnos solamente cuánto peso queremos perder, sino también cuánto músculo queremos conservar»
Aclara además que trabajar la fuerza no significa levantar grandes pesos: sirven las gomas, las mancuernas, las máquinas o el propio peso corporal. Levantarse y sentarse varias veces de una silla ya es un ejercicio de fuerza.
No esperar a que la articulación esté deteriorada
Para quien tiene sobrepeso y molestias de rodilla, su primera indicación es no dejar de moverse: bicicleta estática, piscina, elíptica o caminatas cortas en llano permiten empezar. Y a partir de ahí, fuerza en piernas y glúteos.
Es donde aparece el concepto que ordena toda su práctica, y conviene leerlo literal: no hay que esperar a que una articulación esté muy deteriorada para empezar a cuidarla. También hay que cuidar las que hoy están sanas. Cuanto antes se empieza, más posibilidades hay de mantenerla funcionando muchos años.
Eso es preservación articular, y es lo que separa a quien llega a tiempo de quien llega con una artrosis avanzada y una fecha de quirófano.
¿Llevas semanas con una molestia que no se va?
Si el dolor persiste, va a más o aparece siempre después de la misma actividad, merece la pena estudiarlo antes de que avance. Puedes solicitar una consulta con el Dr. Félix López.
Entrevista de Celia Pérez León publicada en Lecturas el 8 de octubre de 2026. Leer la entrevista completa en Lecturas →
