Dormir del lado que duele ya no es opción. Del otro tampoco.
Peinarte, quitarte la camiseta, coger algo de un estante alto.
Cada día lo usas un poco menos.
Cada semana un poco más limitado.
Hay una forma de perder el hombro que casi nadie identifica a tiempo.
No es un golpe. No es una caída. No hay un momento claro en que todo cambia.
Es la suma de pequeñas adaptaciones que vas haciendo sin darte cuenta.
Empiezas a dormir en una postura que no es la tuya para evitar el dolor.
Luego cambias cómo te vistes —primero el brazo malo, con cuidado.
Dejas de nadar, de entrenar, de hacer ese gesto que antes hacías sin pensar.
Y llega la noche en que ya no encuentras postura. Ni boca arriba, ni de lado, ni del otro.
El dolor está ahí, constante, sin tregua.
Y te das cuenta de que llevas meses adaptándote a una limitación que no para de crecer.
No es que seas torpe. Es que tu hombro está fallando.
Y cuanto más esperas, más se cronifica. Y más difícil se vuelve revertirlo.
Si reconoces esto, tu hombro te está diciendo algo importante.
Y todavía puede que estés a tiempo de escucharlo.
Estas tres pruebas te dan una orientación sobre el estado actual de tu hombro. Hazlas sin forzar. Si aparece dolor intenso, para.
Simula colocar un objeto ligero en un estante por encima de la cabeza. ¿Aparece dolor al elevar el brazo, especialmente entre los 60° y los 120°?
Lleva las manos a la nuca y mantén 10 segundos. ¿Sientes molestia o dolor en la parte anterolateral del hombro? ¿Hay limitación de movimiento?
Lleva las manos por detrás de la espalda en rotación interna y mantén 5 segundos. ¿Hay dolor, rigidez o no alcanzas tu nivel habitual?
Guía orientativa. No sustituye una valoración médica.
Si has sentido dolor o limitación en alguna de estas pruebas,
hay una lesión que está avanzando.
Pero eso no significa que la cirugía sea inevitable.
Significa que hay que actuar antes de que lo sea.
Hay personas que prefieren esperar.
Que se toman un antiinflamatorio y siguen.
Que dicen «ya se pasará» desde hace dos años.
Los entiendo. Y no los juzgo.
Pero este proyecto no está pensado para ellos.
Está pensado para los que ya no están dispuestos a seguir cediendo terreno.
Para los que saben exactamente lo que han perdido desde que el hombro empezó a fallar.
Para los que tienen claro que su movilidad no es un lujo —es lo que les permite seguir siendo ellos mismos.
Esa es a la persona a quien mejor puedo ayudar.
El hombro tiene algo que la rodilla o la cadera no tienen: si se cronifica, se vuelve mucho más difícil de tratar. La inflamación persistente daña el tendón progresivamente. Y lo que hoy es una tendinitis tratable puede convertirse en una rotura que ya no tiene solución sin cirugía mayor.
No puedo devolverte el hombro que tenías a los 15 años.
Pero puedo ayudarte a recuperar gran parte de lo que has perdido.
Y puedo frenar lo que perderías en los próximos meses si no haces nada.
Eso es lo que hace la medicina regenerativa cuando se aplica a tiempo.
No milagros. Hombros recuperados.
Cuando terminé la carrera, iba para cirujano plástico.
Hasta que me lesioné.
Varias veces. Primero un ligamento cruzado. Dos años después, el otro. Luego el hombro. Tenía 24 años y ya sabía lo que era vivir con dolor y con miedo a no volver a moverme igual.
Por eso elegí Traumatología. Y cuando terminé la residencia, me encontré con demasiadas prótesis innecesarias. Demasiadas personas que podrían haber evitado llegar a ese punto.
Ahí nació la filosofía Antiprótesis.
Con un objetivo claro:
Retrasar durante (muchos) años —e incluso evitar— una prótesis cuanto sea posible.
Un especialista de primer nivel.
Deja tu email y te cuento qué opciones reales tiene tu hombro antes de que la lesión se cronifique del todo.
Un correo al día durante dos semanas. Solo la información clave para que puedas decidir con criterio qué hacer con tu lesión.
Si ya lo tienes claro
Utilizamos cookies propias y de terceros para el funcionamiento del sitio web. No recogemos datos personales mediante cookies. Puedes obtener más información en la Puedes consultar más información en nuestra Política de Cookies y nuestra Política de Privacidad.
