«No puedo devolverte la cadera que tenías a los 20 años. Pero sí puedo ayudarte a volver a moverte con normalidad —y retrasar durante años —e incluso evitar— la necesidad de una prótesis.»
Dr. Félix López — Cirujano Antiprótesis
Cuando llevas meses calculando cada movimiento, evitando levantarte si no hace falta, o aprendiendo a entrar al coche por el lado que duele menos… es el momento de plantearse qué opciones tienes antes de vaya a más.
Estas tres pruebas te dan una orientación sobre el estado actual de tu cadera. Hazlas sin forzar. Si aparece dolor intenso, para.
Sentado en una silla, coloca el tobillo de una pierna sobre el muslo de la otra. ¿Aparece dolor en la ingle o rigidez marcada? ¿Puedes mantener la postura con comodidad? Repite con la otra pierna.
Sentado en el borde de la silla, inclina el tronco para alcanzar los cordones del pie. ¿Aparece dolor en la ingle o cara anterior de la cadera? ¿Necesitas girar mucho el tronco para llegar?
Baja un tramo de escaleras con paso normal. ¿Aparece dolor en la ingle? ¿Necesitas la barandilla?
Guía orientativa. No sustituye una valoración médica.
Si has sentido dolor o limitación en estas pruebas, puede ser compatible con desgaste en una fase donde todavía hay margen para actuar.
Empieza con una molestia en la ingle al caminar. Luego rigidez por las mañanas. Luego ese dolor sordo que aparece al final del día.
Y poco a poco, sin que te des cuenta, empiezas a cambiar cómo te mueves. Evitas levantarte del sofá si no hace falta. Aprendes a entrar al coche por el lado que duele menos. Necesitas apoyarte en algo para atarte los zapatos. Y llega el día en que alguien tiene que esperarte porque tú ya no puedes seguir su ritmo.
No es vejez. Es una cadera que está fallando.
La diferencia es que la vejez no tiene solución. La cadera, en muchos casos, sí.
Lo más destructivo no es el dolor en sí —es en lo que el dolor te convierte. Un cuerpo que calcula cada gesto. Alguien que necesita ayuda para lo más básico. Alguien que ya no se reconoce en lo que hace.
La artrosis de cadera no mejora sola. Sin tratamiento, el desgaste progresa. Y la ventana para recuperarla sin necesidad de prótesis se va cerrando.
La pregunta que escucho más a menudo: «Si tarde o temprano voy a necesitar una prótesis, ¿por qué no ponérmela ya?»
Y la respuesta es clara: porque nadie te ha contado lo que viene después.
Una prótesis de cadera dura 15-20 años
Los traumatólogos saben algo que pocas veces dicen en consulta: esperan que el paciente no sobreviva a su prótesis.
No porque sean crueles. Sino porque cada recambio es más agresivo, más largo y con peores resultados que el anterior.
Si tienes 55 años y te ponen una prótesis hoy, probablemente necesites otra antes de los 75. Y quizás una tercera.
La recuperación es exigente
Semanas de inmovilización, meses de rehabilitación intensa, restricciones de movimiento que pueden durar años. Durante ese tiempo, la vida se para.
La prótesis no siempre elimina el dolor
Un porcentaje significativo de pacientes sigue con dolor o limitación funcional tras la operación. Y una vez puesta, no hay marcha atrás.
No estoy en contra de las prótesis. Cuando el desgaste es total e irreversible, es la decisión correcta. Lo que no tiene sentido es llegar a ella antes de tiempo, dejando pasar opciones que permiten gozar de más años con la cadera propia.
Quiero conocer todas mis opciones antes de operar
La artrosis de cadera no es solo un problema de cartílago. El hueso subcondral y el entorno biológico articular juegan un papel clave en el deterioro y en el dolor.
El enfoque Antiprótesis actúa desde dentro del hueso hacia la articulación.
No infiltraciones convencionales de corticoide que dan alivio temporal. Tratamiento ortobiológico avanzado —PRP intraóseo e intraarticular, y cuando el caso lo requiere, terapias celulares de última generación— que estimulan los procesos regenerativos del propio cuerpo.
El protocolo puede incluir:
Resultado: en la mayoría de pacientes con artrosis de cadera en fase leve o moderada, este enfoque permite reducir el dolor significativamente y retrasar durante años —e incluso evitar— la necesidad de una prótesis.
¿Y si el problema no es artrosis?
La cadera es una articulación compleja. La trocanteritis, la pubalgia y el choque fémoro-acetabular son patologías frecuentes en pacientes activos que también responden muy bien a los tratamientos ortobiológicos, muchas veces sin necesidad de cirugía.
Hay algo que pocas veces se explica con claridad: el éxito del tratamiento ortobiológico depende directamente del estado en que se encuentra la articulación cuando se interviene.
En fases tempranas y moderadas, el tejido responde bien. Los factores de crecimiento encuentran un entorno biológico receptivo. La recuperación de movilidad y la reducción del dolor pueden ser notables.
En fases avanzadas, el margen se reduce. El desgaste estructural limita lo que la biología puede reparar.
No estoy en contra de operar. Cuando la cirugía está indicada, es la decisión correcta. Lo que no tiene sentido es llegar a ella antes de tiempo, habiendo dejado pasar una ventana que existía.
Cuanto antes se actúa, más opciones hay. Y mejores resultados se obtienen con cualquiera de ellas.
Desde muy pequeño quería ser cirujano plástico.
Sin embargo, siempre fui muy deportista y las lesiones marcaron mi adolescencia y juventud. Primero un ligamento cruzado. Dos años después, el otro. Luego llegó el hombro. Con solo 24 años ya sabía lo que era vivir con dolor, pasar por rehabilitación y tener miedo a no volver a moverte igual.
Aquella experiencia me permitió conocer la Traumatología desde el otro lado, como paciente. Y cuanto más tiempo pasaba, más me daba cuenta de que aquello no era una casualidad.
Era como si el universo me estuviera enviando señales una detrás de otra. Mirando atrás, creo que aquellas lesiones me llevaron exactamente donde tenía que estar.
Por eso, cuando terminé la carrera de Medicina, entendí que mi camino no estaba en la cirugía plástica. Mi lugar estaba en la Traumatología, ayudando a otras personas a recuperar su movilidad, su calidad de vida y sus propias articulaciones.
Y cuando terminé la residencia, me encontré con demasiadas prótesis innecesarias. Demasiadas personas que podrían haber evitado llegar a ese punto.
Ahí nació la filosofía Antiprótesis.
Con un objetivo claro:
Retrasar durante (muchos) años —e incluso evitar— una prótesis cuanto sea posible.
Un especialista de primer nivel.
Antes de decidir, vale la pena explorar si existe margen para el tratamiento ortobiológico. En fases leves y moderadas de artrosis de cadera, el PRP intraóseo e intraarticular puede reducir el dolor significativamente y retrasar la cirugía durante años.
El primer paso es una valoración honesta con exploración y pruebas de imagen actualizadas.
Cuando el desgaste es total y el dolor es incapacitante en reposo. Pero ese punto es más tardío de lo que muchos pacientes creen. En fases leves, moderadas e incluso algunas avanzadas, todavía existe margen real para intervenir. La única forma de saberlo con certeza es una valoración clínica completa.
En la mayoría de los casos, sí. La trocanteritis y la pubalgia responden muy bien a los tratamientos ortobiológicos —PRP y terapias celulares— aplicados con precisión ecoguiada. La cirugía en estas patologías es la excepción, no la regla.
El choque fémoro-acetabular es una alteración morfológica de la cadera que genera dolor e impide el movimiento completo, especialmente en pacientes activos jóvenes. En muchos casos se puede tratar con artroscopia mínimamente invasiva combinada con tratamiento ortobiológico, con tiempos de recuperación muy cortos.
Depende del tipo de tratamiento y de la aseguradora.
Los tratamientos biológicos avanzados — terapias celulares, PRP, ácido hialurónico de alta densidad — no están cubiertos por los seguros médicos convencionales en España. Son tratamientos privados.
La artroscopia preservadora sí puede estar cubierta dependiendo de la aseguradora y del tipo de intervención. Se aclara en la valoración previa.
Si tienes un seguro de reembolso, es posible recuperar parte del coste según las condiciones pactadas con tu aseguradora. En ese caso, emitimos factura detallada para que puedas tramitarlo directamente con ella.
Si después de explorar todas las alternativas la prótesis sigue siendo necesaria, al menos llegas a ella en el mejor estado posible: con mejor musculatura, menos inflamación, y habiendo agotado todas las opciones. Y, sobre todo, sin haber quemado años de vida articular antes de tiempo.
No hace falta llegar al punto de no retorno. Si todavía estás a tiempo, la diferencia entre actuar hoy y esperar seis meses puede ser determinante.
Deja tu email y recibe en tu buzón las opciones reales que tienes para preservar tu cadera antes de que la ventana de oportunidad se cierre.
El estadio de tu artrosis determina qué tratamientos tienen indicación — sea cual sea la articulación afectada.

Dolor mecánico al bajar escaleras o cargar peso que cede con el reposo. Rigidez matutina de menos de 30 minutos. Crujidos al mover la articulación. Es el mejor momento para actuar — los tratamientos son más sencillos y los resultados más duraderos.

El dolor es más frecuente y ya no desaparece del todo con el reposo. La rigidez dura más. La actividad física se ha reducido. Todavía tienes las mejores opciones disponibles — y el tiempo para aprovecharlas.

Has probado fisioterapia, antiinflamatorios e infiltraciones. Todo funciona un tiempo y luego deja de funcionar. Alguien ya te ha mencionado la prótesis. Antes de tomar esa decisión, merece la pena saber si todavía hay alternativa.

El informe dice grado IV. Eso describe el punto de mayor deterioro encontrado — no el estado de toda la articulación. En muchos casos existe margen real antes de que la prótesis sea la única opción.
El momento de actuar es antes
de que no quede más opción
Aguantar el dolor no es ser fuerte. Es dejar que la cadera se deteriore mientras la ventana para evitar la prótesis se cierra.
Si todavía estás a tiempo, la primera consulta es el paso más importante que puedes dar.
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